La regulación, el control del riesgo y responsabilidad del peligro aviario en los aeropuertos.

Resumen

Los pájaros siempre fueron los dueños del cielo, hasta que en 1903 aparece el hombre despegando su primer avión y desafiándolas a invadir su hábitat. Hoy las aeronaves y las aves comparten el mismo espacio aéreo, áreas aeroportuarias y aerovías de aproximación en descenso y ascenso al momento del decolaje.

Las aves no modifican naturalmente su vuelo ante la presencia de aeronaves lo que hace imprescindible la intervención del hombre, quien necesita reconducirlas desplazándolas de zonas vedadas y peligrosas como son los aeródromos a zonas naturales e inocuas para la operación aérea, tarea compleja y difícil.

Estudios realizados, indican un promedio de alrededor del 85% de todos los impactos con aves se producen durante la fase de despegue o aterrizaje, un 13% en los parabrisas del copckit, el 8% en el morro del avión, el 31% en las alas, el 4% en el fuselaje y lo que quizá sea peor, un 44% corresponde a la ingesta de un ave o de varias que pueden provocar que el motor afectado deje de funcionar.

El hombre con el objeto de mitigar el riesgo de colisión con aves ha dictado normas y recomendaciones uniformes de seguridad operacional que involucran directamente su prevención. La normativa baja de la OACI a sus Estados Miembros quienes ponen en vigencia reglamentos dictados por su autoridad aeronáutica nacional, que incumben previsión, control y mitigación de aves en zonas peligrosas para la aviación civil.

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