Resumen
Hace ocho años, el 15 de marzo de 2017, tuve ocasión de publicar aquí, en CEDAE On Line, una investigción sobre Aeronaves Deportivas Livianas (ADL). Desde el encabezamiento en adelante, destaqué que estábamos en presencia de una categoría de aeronavegabilidad que había salvado a la Aviación General en Argentina.
No fue una afirmación dogmática, sino el resultado de comprobar el impacto positivo que estos aviones de nueva generación venían produciendo entre sus operadores y, muy especialmente, en los Centros de Instrucción de Aeronáutica Civil (CIACs) a los que estaban siendo afectados para la formación de pilotos.
Al momento de escribir aquel trabajo, ya se habían inscripto en el Registro Nacional de Aeronaves 62 aviones de la nueva categoría, lo que podia considerarse todo un fenómeno teniendo en cuenta que las ADL habían sido introducidas al país apenas cuatro años antes, el 26 de diciembre de 2012, mediante la Resolución N° 969/2012 de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).
Hoy, mientras escribo este trabajo, el Registro Nacional de Aeronaves lleva inscriptos más de 167 ADL, lo que permite decir que, desde aquel aporte al CEDAE hasta ahora, el parque aeronáutico se ha incrementado en cien unidades de la nueva categoría.
Es interesante destacar que todo este crecimiento se produjo en medio de la peor crisis económica argentina, con la pandemia de Coronavirus en el medio y sin ningún subsidio, estímulo, exención o aporte del Estado. Dicho en fácil, las ADL se abrieron camino por su propia prestancia, por sus propios méritos y por su propio peso, con independencia de modelos y marcas.
Pero no sólo eso: el número de pilotos formados creció de manera sostenida debido a los bajos precios de instrucción, que eran posibles debido l bajo costo operativo de la nueva tecnología incorporada, pues todos los ADL del mercado se encontraban equipados con motores muy económicos de última generación, entre ellos el mágico ROTAX 912, fabricado en Austria por BRP-Rotax GmbH & Co KG.
Los bajos costos de formación de pilotos dieron lugar a un fenómeno nunca antes visto en Argentina, cual fue la exportación de servicios educativos, que no se produjo llevando nuestros CIACs a otros países, sino captando en el exterior alumnos extranjeros. De esta forma, nuestras Escuelas de Vuelo comenzaron a recibir dólares en tiempos en que esa divisa era prácticamente invisible en Argentina.
