Resumen
Durante el año 2021, tuvo lugar una nueva Cumbre sobre Cambio Climático la cual coincidió con la conmemoración por el “Día de la Tierra”. Líderes de distintos países, fundamentalmente Presidentes, asumían nuevos compromisos en pos de mejorar la sostenibilidad de nuestro planeta. En ese contexto, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, instó a los líderes de todo el mundo a que tomen medidas urgentes en relación con el clima. Así sostuvo: “La madre naturaleza no espera”, agregando que: “Necesitamos un planeta verde, pero el mundo está en alerta roja”,
En ese evento, más de 40 países exponían las medidas adoptadas y a adoptar frente al desafío del cambio climático en el marco de las previsiones de la Convención de Paris firmada en 2015, compartiendo sus Contribuciones Determinadas Nacionales (CDN/NDC su sigla según se del español o del inglés).
Tales ‘Contribuciones’ encarnan los esfuerzos o medidas que cada país adopta para mitigar las emisiones de carbono nacionales (que usualmente se conocen como de efecto invernadero), y en consecuencia, alcanzar los objetivos de esas contribuciones. La República Argentina ratificó dicha Convención celebrada bajo los auspicios y en el marco de la ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU) para el Cambio Climático en el año 2016 a través de la Ley N° 27.270, presentando regularmente sus inventarios y sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional.
Frente a estos eventos, la necesidad de asumir compromisos de esta naturaleza ponen sin más en evidencia los efectos dañosos que el ser humano ha provocado al planeta Tierra y a la vida en éste. Con lo cual, adoptar medidas para mitigar esos perjuicios, ya no admiten dilaciones, aun cuando todavía algunos líderes y gobernantes mundiales pudieran negar su existencia.
Casi coincidentemente con la aprobación de la Convención de París, también en Septiembre de 2015 y en el seno de la ONU se aprobó un nuevo plan de acción para las Naciones. A través de la Resolución A/RES/70/1 de la Asamblea General de dicho organismo internacional, fue aprobada la nueva agenda Universal que retoma los Objetivos de Desarrollo del Milenio para conseguir lo que estos no lograron, bajo el título “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”.
Pero en esta mirada desde el espacio hacia la Tierra, pareciese que se ha olvidado mirar desde la Tierra lo que estamos haciendo en el Espacio Ultraterrestre. Y aquí es donde quiero enfocar la centralidad de la presente ponencia. Cual moneda que tiene dos caras, en una nos ofrece sus bondades (la exploración y utilización del espacio mediante tecnologías espaciales), y en la otra cara podría mostrar asimismo su lado más oscuro de desigualdad, de daño y de sombrío resultado en cuanto a la sostenibilidad del espacio para las generaciones presentes y futuras. Debemos interpelarnos sobre qué estamos haciendo y si, a la luz de los resultados, es que no hemos aprendido de la historia pasada en la Tierra para no repetir errores en el Espacio.
